Se realizó un conversatorio de trabajadores de la Ciencia y la Tecnología en donde se examinó el sistema de educación universitaria se resaltaron sobre los cambios que deben efectuarse en las universidades
Al frente de la jornada, estuvieron Marianícer Figueroa, activista del Movimiento por el Conocimiento Libre; y Maritza Capote, directora de Producción y Recreación de Saberes de la UBV
Al frente de la jornada, estuvieron Marianícer Figueroa, activista del Movimiento por el Conocimiento Libre; y Maritza Capote, directora de Producción y Recreación de Saberes de la UBV
Un conversatorio político, denominado “Universidad con mayores niveles de pertinencia social”, fue la propuesta planteada por trabajadores y trabajadoras de la Comisión Nacional de las Tecnologías de Información (Conati) para reflexionar sobre un perfil de país que impulse la producción y apropiación social del conocimiento.
Al frente de la jornada, estuvieron Marianícer Figueroa, activista del Movimiento por el Conocimiento Libre; y Maritza Capote, directora de Producción y Recreación de Saberes de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Ambas ponentes conversaron sobre los cambios que deben hacerse, en las universidades, para asegurar la actividad creadora y la socialización de los saberes.
Al iniciar su turno de habla, Figueroa felicitó a los trabajadores del Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, por darse el permiso para pensar juntos: “Eso dice mucho del compromiso para 'resignificarnos' como servidores públicos, y estimular la formación permanente como práctica de libertad".
A su vez, María Ruiz, directora general de la Conati, llamó la atención sobre el papel de todos los frentes de servidores públicos en este propósito, y argumentó que "estos espacios de formación son fruto de un esfuerzo conjunto para promover la toma de conciencia social, por parte de la clase trabajadora, y la configuración de un entramado de pensamiento y acción liberadores".
La directora Ruiz enfatizó que estos espacios simbolizan lo que queremos para el país y qué hacemos para lograr los objetivos: “El reto es trabajar para que el conocimiento deje de ser una mercancía, y se convierta en garantía para el buen vivir de los venezolanos”.
En concordancia con lo anterior, el viceministro para Fortalecimiento Institucional, Conectividad e Intercambio del Conocimiento, Carlos Figueira, recordó los avances del Estado venezolano para cultivar una sociedad creadora: "Lo que está implícito en la Ley de Infogobierno es el conocimiento libre y la soberanía política de Venezuela. El conocimiento dignifica, el conocimiento despierta el pensamiento crítico: es el camino para alcanzar las metas que tenemos como país”.
Comprometidos con la liberación
Maritza Capote es una docente-investigadora que ha ido fortaleciendo su espíritu emprendedor con la experiencia de la problematización. Para ella, “el trabajo de la universidad es casi un apostolado: debe forjar una cultura política de independencia”.
Al hacer referencia a la responsabilidad del alma máter en la gestación de una ciudadanía crítica, insistió en que “la universidad ha estado, históricamente, comprometida. ¡No hay universidad neutra, ni aunque se piense así! Las preguntas son: con qué, con quién y para qué”.
Entre las contradicciones que traza el sistema, Capote denunció que “las universidades legitiman formas de pensar que reproducen desigualdades. La racionalidad capitalista pretende ocultar las desigualdades; y cómo estas generan carencias espirituales, intelectuales y sociales. Una constante en todos los modelos educativos que hemos tenido tiene que ver con las dinámicas del capitalismo, de expropiación y dominación”.
“En Venezuela, la jerarquización de lo foráneo, la formación reproductiva, la investigación con escasa pertinencia social y política son limitantes de la universidad”, remarcó la profesora Capote.
Insistió en el deber de propiciar la ruptura con las ideologías dominantes, y de reconocer los saberes construidos en la experiencia: “¿Qué significa pensar de otra manera? Romper con la concepción elitista, reconocer la otredad, producir conocimiento al servicio del pueblo, expresar una práctica educativa liberadora. ¡El Norte no puede seguir decidiendo quién investiga y para qué investiga!".
Capote destacó la posición del Gobierno Bolivariano sobre la 'inclusión-incluyente': “La universidad debe estar abierta a todos los actores, hasta para aquellos que tienen otros niveles educativos pero que, también, necesitan participar del trabajo productivo. No podemos estar de espaldas a ellos”.
“Debemos reflexionar sobre qué hay detrás de nuestras formas de pensar para poder gestar una universidad comprometida con la emancipación. Tenemos la responsabilidad de fomentar la producción de conocimientos pertinentes con las transformaciones sociales”, exhortó.
La directora de Producción y Recreación de Saberes de la UBV fue clara al expresar su convicción sobre qué significa una universidad revolucionaria: “No queremos cambios para que las cosas permanezcan como están. Una universidad revolucionaria es la que, con innovación, contribuye a forjar una cultura política cónsona con la participación y el protagonismo popular; a fortalecer valores de solidaridad, compromiso social, identidad nacional e integración latinoamericana”. Anunció que, en esta tarea de reconocimiento de las comunidades como zonas de producción de saber, la UBV creó un programa de formación en pesca y acuicultura, con el apoyo de pescadores de los estados Nueva Esparta y Falcón. “Tenemos el reto de integrar el conocimiento académico y el popular para potenciar la producción nacional y fortalecer nuestra independencia”, enfatizó la maestra.
Al frente de la jornada, estuvieron Marianícer Figueroa, activista del Movimiento por el Conocimiento Libre; y Maritza Capote, directora de Producción y Recreación de Saberes de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Ambas ponentes conversaron sobre los cambios que deben hacerse, en las universidades, para asegurar la actividad creadora y la socialización de los saberes.
Al iniciar su turno de habla, Figueroa felicitó a los trabajadores del Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, por darse el permiso para pensar juntos: “Eso dice mucho del compromiso para 'resignificarnos' como servidores públicos, y estimular la formación permanente como práctica de libertad".
A su vez, María Ruiz, directora general de la Conati, llamó la atención sobre el papel de todos los frentes de servidores públicos en este propósito, y argumentó que "estos espacios de formación son fruto de un esfuerzo conjunto para promover la toma de conciencia social, por parte de la clase trabajadora, y la configuración de un entramado de pensamiento y acción liberadores".
La directora Ruiz enfatizó que estos espacios simbolizan lo que queremos para el país y qué hacemos para lograr los objetivos: “El reto es trabajar para que el conocimiento deje de ser una mercancía, y se convierta en garantía para el buen vivir de los venezolanos”.
En concordancia con lo anterior, el viceministro para Fortalecimiento Institucional, Conectividad e Intercambio del Conocimiento, Carlos Figueira, recordó los avances del Estado venezolano para cultivar una sociedad creadora: "Lo que está implícito en la Ley de Infogobierno es el conocimiento libre y la soberanía política de Venezuela. El conocimiento dignifica, el conocimiento despierta el pensamiento crítico: es el camino para alcanzar las metas que tenemos como país”.
Comprometidos con la liberación
Maritza Capote es una docente-investigadora que ha ido fortaleciendo su espíritu emprendedor con la experiencia de la problematización. Para ella, “el trabajo de la universidad es casi un apostolado: debe forjar una cultura política de independencia”.
Al hacer referencia a la responsabilidad del alma máter en la gestación de una ciudadanía crítica, insistió en que “la universidad ha estado, históricamente, comprometida. ¡No hay universidad neutra, ni aunque se piense así! Las preguntas son: con qué, con quién y para qué”.
Entre las contradicciones que traza el sistema, Capote denunció que “las universidades legitiman formas de pensar que reproducen desigualdades. La racionalidad capitalista pretende ocultar las desigualdades; y cómo estas generan carencias espirituales, intelectuales y sociales. Una constante en todos los modelos educativos que hemos tenido tiene que ver con las dinámicas del capitalismo, de expropiación y dominación”.
“En Venezuela, la jerarquización de lo foráneo, la formación reproductiva, la investigación con escasa pertinencia social y política son limitantes de la universidad”, remarcó la profesora Capote.
Insistió en el deber de propiciar la ruptura con las ideologías dominantes, y de reconocer los saberes construidos en la experiencia: “¿Qué significa pensar de otra manera? Romper con la concepción elitista, reconocer la otredad, producir conocimiento al servicio del pueblo, expresar una práctica educativa liberadora. ¡El Norte no puede seguir decidiendo quién investiga y para qué investiga!".
Capote destacó la posición del Gobierno Bolivariano sobre la 'inclusión-incluyente': “La universidad debe estar abierta a todos los actores, hasta para aquellos que tienen otros niveles educativos pero que, también, necesitan participar del trabajo productivo. No podemos estar de espaldas a ellos”.
“Debemos reflexionar sobre qué hay detrás de nuestras formas de pensar para poder gestar una universidad comprometida con la emancipación. Tenemos la responsabilidad de fomentar la producción de conocimientos pertinentes con las transformaciones sociales”, exhortó.
La directora de Producción y Recreación de Saberes de la UBV fue clara al expresar su convicción sobre qué significa una universidad revolucionaria: “No queremos cambios para que las cosas permanezcan como están. Una universidad revolucionaria es la que, con innovación, contribuye a forjar una cultura política cónsona con la participación y el protagonismo popular; a fortalecer valores de solidaridad, compromiso social, identidad nacional e integración latinoamericana”. Anunció que, en esta tarea de reconocimiento de las comunidades como zonas de producción de saber, la UBV creó un programa de formación en pesca y acuicultura, con el apoyo de pescadores de los estados Nueva Esparta y Falcón. “Tenemos el reto de integrar el conocimiento académico y el popular para potenciar la producción nacional y fortalecer nuestra independencia”, enfatizó la maestra.

















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