Un Chávez hecho pueblo y su trayectoria como militar fue el tema principal del foro Protagonistas de una historia insurgente realizado en el Cuartel de la Montaña este viernes para conmemorar los cuatro años de la siembra del Comandante Hugo Chávez.
En el conversatorio participó el ministro del Poder Popular para Agricultura y Tierras, Wilmar Castro Soteldo; el gobernador del estado Trujillo, Henry Rangel Silva y el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello.
Rangel Silva en su intervención relató que el Comandante Hugo Chávez en su vida militar fue un hombre “dicharachero que empezó a calar entre los oficiales y como profesor de Táctica General le daba un enfoque agradable, hacía que la historia, fuese más fácil de entender, pero también era muy exigente”.
Expresó Rangel que el líder de la Revolución Bolivariana, cuando veía un cadete su estrategia era irse “metiendo con sus enseñanzas para darle otra óptica” y aseguró que los castigos del Comandante Chávez “no eran arrestos sino que los paraba firmes y les hablaba de historia”.
Por su parte, Diosdado Cabello, refirió que el Comandante Chávez llegó a uno de los batallones de Cumaná, estado Sucre, con gran ímpetu pero lleno de “grandes contradicciones internas porque no concebía estar en las Fuerza Armada y comulgar con las ideas de quienes estaban luchando en las montañas venezolanas por la Revolución”.
“En Cumaná, se encontraba Juliana, cocinera del batallón y recibió al Comandante Chávez iba y le daba su cafecito. Él tenía una cantidad de libros de Simón Bolívar y se sentaba en las raíces de una mata a estudiar. Decía Juliana que era un flaquitico, muy correcto y tenía dos pasiones: su trabajo de oficial de comunicaciones, y la otra seguir jugando béisbol”, narró.
Relató que el líder Revolucionario era el primero en la formación y pasó por batallones como Cedeño, Camacaro y Rondón. Según Cabello, la llegada del Comandante Chávez a la Academia Militar de Venezuela fue trascendental para la vida de muchos cadetes que ya conocían de las enseñanzas del líder.
“Tomó el control de toda la Academia Militar, nos decían por allí viene Hugo Chávez al equipo de béisbol y en 1985 llegó. Chávez dejó una ascendencia, una impronta en la Academia Militar, y una de sus más significativas anécdotas es que colocó unas banderas negras que decían Patria o Muerte en plena entrada y nunca las quitó, pese a que se lo ordenaron. Chávez por su personalidad siempre la historia nos lo recordará toda la vida”, expresó.

















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