Decreto de ley emitido por Obama y la nueva escalada violenta estadounidense hacia el pueblo venezolano y a la institucionalidad democrática remite a las históricas maniobras del imperio norteamericano
Barack Obama y paz no son precisamente sinónimos. El presidente de Estados Unidos viola los derechos humanos de inocentes del mundo y se esconde tras el “Premio Nobel de la paz” entregado por sus supuestos esfuerzos para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos.
Este premio entregado a Obama en 2009 causó rechazo por la participación de Estados Unidos en las guerras de Irak, Afganistán, Libia y Siria. Sin embargo, el Comité Nobel premió al mandatario.
Este mes Thorbjoern Jagland, ex primer ministro noruego y responsable de otorgar el Premio Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos fue destituido de su cargo, una situación que se registra por primera vez en 114 años de historia de ese galardón.
Ataques violentos
El presidente estadounidense apoyó "totalmente" los bombardeos del ejército de Israel contra la población civil en la Franja de Gaza que dejó más de 1.000 muertos y cientos de heridos.
Aunque desde 1942 EE.UU. no ha declarado guerras de manera frontal, eso no le ha impedido atacar e invadir otros países. Siria es el 7º país que Barack Obama, Premio Nobel de la Paz 2009, bombardea en tan solo 5 años y medio.
Ahora, Estados Unidos lanza un inédito decreto de ley declarando a Venezuela como una amenaza.
Afganistán fue el primer país que EE.UU. atacó en el siglo XXI, después del ataque terrorista del 11 de septiembre y la negativa de los Talibán a entregar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. Decenas de miles de personas fueron víctimas de este largo conflicto, mientras que EE.UU. perdió 2.200 militares y más de 20.000 resultaron heridos.
En octubre de 2002, 17 marines estadounidenses murieron en un ataque suicida perpetrado por Al Qaeda contra el destructor USS Cole en el Puerto de Adén. Dos años después, el 30 de septiembre de 2002, EE.UU. lanzó bombardeos contra posiciones de Al Qaeda en Yemen, tras recibir el consentimiento del Gobierno del país.
En febrero de 2003, el entonces secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, se dirigió a la ONU afirmando que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva. Aunque la información luego fue desmentida, entre otros por el propio Powell, sirvió como pretexto para que EE.UU. invadiera Irak en marzo del mismo año, derrocando a Husein tres semanas después.
Pese a que la mayoría de los bombardeos en Libia contra Muamar Gadafi fueron realizados por militares europeos y de la OTAN, fue precisamente EE.UU. quien los inspiró y apoyó, participando en las primeras operaciones militares. En marzo de 2011 Obama, de hecho, lanzó un ultimatum a Gadafi, obligándolo a detener sus tropas, que luchaban contra los rebeldes, y a establecer el abastecimiento de agua, gas y electricidad en todas las zonas del país.
Ahora, Estados Unidos lanza un inédito decreto de ley declarando a Venezuela como una amenaza contra su pueblo y su política exterior para justificar el intervencionismo en territorio bolivariano.
Este decreto de ley emitido por Obama y la nueva escalada violenta estadounidense hacia el pueblo venezolano y a la institucionalidad democrática remite, por coincidencia en modus operandi, a las históricas y rechazadas maniobras del imperio norteamericano.
Barack Obama y paz no son precisamente sinónimos. El presidente de Estados Unidos viola los derechos humanos de inocentes del mundo y se esconde tras el “Premio Nobel de la paz” entregado por sus supuestos esfuerzos para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos.
Este premio entregado a Obama en 2009 causó rechazo por la participación de Estados Unidos en las guerras de Irak, Afganistán, Libia y Siria. Sin embargo, el Comité Nobel premió al mandatario.
Este mes Thorbjoern Jagland, ex primer ministro noruego y responsable de otorgar el Premio Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos fue destituido de su cargo, una situación que se registra por primera vez en 114 años de historia de ese galardón.
Ataques violentos
El presidente estadounidense apoyó "totalmente" los bombardeos del ejército de Israel contra la población civil en la Franja de Gaza que dejó más de 1.000 muertos y cientos de heridos.
Aunque desde 1942 EE.UU. no ha declarado guerras de manera frontal, eso no le ha impedido atacar e invadir otros países. Siria es el 7º país que Barack Obama, Premio Nobel de la Paz 2009, bombardea en tan solo 5 años y medio.
Ahora, Estados Unidos lanza un inédito decreto de ley declarando a Venezuela como una amenaza.
Afganistán fue el primer país que EE.UU. atacó en el siglo XXI, después del ataque terrorista del 11 de septiembre y la negativa de los Talibán a entregar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. Decenas de miles de personas fueron víctimas de este largo conflicto, mientras que EE.UU. perdió 2.200 militares y más de 20.000 resultaron heridos.
En octubre de 2002, 17 marines estadounidenses murieron en un ataque suicida perpetrado por Al Qaeda contra el destructor USS Cole en el Puerto de Adén. Dos años después, el 30 de septiembre de 2002, EE.UU. lanzó bombardeos contra posiciones de Al Qaeda en Yemen, tras recibir el consentimiento del Gobierno del país.
En febrero de 2003, el entonces secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, se dirigió a la ONU afirmando que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva. Aunque la información luego fue desmentida, entre otros por el propio Powell, sirvió como pretexto para que EE.UU. invadiera Irak en marzo del mismo año, derrocando a Husein tres semanas después.
Pese a que la mayoría de los bombardeos en Libia contra Muamar Gadafi fueron realizados por militares europeos y de la OTAN, fue precisamente EE.UU. quien los inspiró y apoyó, participando en las primeras operaciones militares. En marzo de 2011 Obama, de hecho, lanzó un ultimatum a Gadafi, obligándolo a detener sus tropas, que luchaban contra los rebeldes, y a establecer el abastecimiento de agua, gas y electricidad en todas las zonas del país.
Ahora, Estados Unidos lanza un inédito decreto de ley declarando a Venezuela como una amenaza contra su pueblo y su política exterior para justificar el intervencionismo en territorio bolivariano.
Este decreto de ley emitido por Obama y la nueva escalada violenta estadounidense hacia el pueblo venezolano y a la institucionalidad democrática remite, por coincidencia en modus operandi, a las históricas y rechazadas maniobras del imperio norteamericano.


















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